<aside> ♥️ Lucas 1:25 “Así ha hecho conmigo el Señor en los días que se dignó quitar mi afrenta entre los hombres”

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Afrenta

No poder tener hijos era algo muy vergonzoso en la antigüedad: llegar a la vejez sin nadie que te cuide, que preserve tu nombre, que siga tu legado, era algo muy doloroso.

Pero en el mundo actual, desde un pensamiento postmoderno, por el contrario se anima a las mujeres a no tener hijos. Pareciera que tener hijos es una carga para quienes deciden embarazarse, pues resulta retador, doloroso y requiere mucho sacrificio.

No me imagino a Elizabeth y a María quejándose por la lactancia, la crianza y las horas de sueño perdidas. No me imagino a Zacarías y a José pronunciando palabra alguna sobre lo difícil que era ir a trabajar y al mismo tiempo cuidar a sus esposas.

En el pasado, no tener hijos era una afrenta, pero ahora, parece ser una bendición, pero aún hoy en realidad, es algo muy doloroso.

La queja muestra que no estamos conformes con lo que el Señor nos ha dado en este tiempo, pero la alabanza reconoce quién es Dios en cualquier circunstancia y nuestro lugar como hijas de Dios, que nos lleva a tener una actitud como la de María: "haz con tu sierva como bien te parezca".

Incredulidad

Lo más maravilloso de los embarazos de Elizabeth y María es que eran imposibles.

Sin embargo, para Dios fueron posibles.

En esa ocasión, la historia bíblica nos cuenta que Zacarías fue el único que no creyó que fuera posible, y quedó mudo. Quizás el Señor, en Su misericordia, no quería que testificara sobre su incredulidad, sino que cuando Juan naciera, profetizara acerca de su hijo y diera gloria a Dios por el milagro y por el cumplimiento de Su propósito en Él.

El nombre

Elegir nombres es algo interesante e incluso gracioso en la actualidad. Algunos los eligen en TikTok, otros los obtienen de las escrituras, otros heredan el nombre de sus padres y otros los inventan o los encuentran en lugares inesperados.

Lo natural dentro de la cultura hebrea hubiera sido que el niño llevara el nombre de Zacarías, como su padre, o el nombre de su abuelo o de algún sacerdote. Pero no fue así. La gloria de ese nombre no sería para Zacarías ni para Elizabeth —aunque fueron bendecidos y llamados a un servicio extraordinario—, sino para Aquel a quien Juan le prepararía el camino.

Nosotros

🥀 En realidad, no tener hijos hoy en día, para alguien que los anhela, que siempre deseó obedecer el mandato de Dios, y que buscó dejar un legado de fe en otros, no es sencillo de aceptar. Definitivamente es una afrenta.

🥀 A veces se vuelve una doble afrenta cuando está acompañada de alguna enfermedad, pues se convierte en otro elemento que no puedes controlar. La frustración aumenta debido al acceso a tanta información que tenemos en esta época, información que promete tener soluciones inmediatas. “Si tan solo visitas a este doctor”, “Si tan solo buscas este remedio”

¿Cómo moverse del dolor y del sufrimiento a una vida de alabanza y gozo en el Señor?

🥀 A veces, otros la vuelven una afrenta aún mayor porque parecen culparnos por no tener hijos. Incluso, con las mejores intensiones, su metalenguaje sugiere cosas como: "no lo han intentado lo suficiente", "en el fondo no quieren tenerlos", "no tienen fe, Dios podría hacer un milagro, pero ustedes no lo creen".

Obediencia y Fe

Elizabeth y María son ejemplos extraordinarios de fe y obediencia, al igual que José y Zacarías.